SILLAS SALVAESCALERAS Y PLATAFORMAS ELEVADORAS EN COMUNIDADES DE VECINOS

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Cualquier persona tiene que poder acceder a su edificio, recorrerlo, utilizarlo y evacuarlo. Sin embargo, en muchos edificios hay personas mayores, impedidas o con necesidades especiales que no pueden acceder con facilidad y comodidad, y a veces las escaleras de acceso a la vivienda pueden convertirse en un obstáculo insalvable para el transporte de muebles o electrodomésticos, para transportar carritos de bebé o al volver a casa con muchas bolsas de la compra.

¿Es mejor instalar una silla salvaescaleras o una plataforma elevadora?

Los edificios construidos no siempre son accesibles para todos, pero hoy en día hay distintas soluciones para eliminar las barreras arquitectónicas y conseguir que el edificio sea accesible a todo el mundo: a) rampas, que suelen utilizarse para salvar los primeros escalones hasta llegar al rellano de planta; b) sillas salvaescaleras, que tienen un coste relativamente económico y no requieren mucho espacio; c) plataformas elevadoras, adecuadas para que personas discapacitadas puedan subir y bajar tramos rectos y curvos de escaleras; d) ascensores, la opción más cómoda cuando hay un desnivel de más de tres metros y se cuenta con suficiente espacio; y e) ascensores a cota cero, una obra relativamente costosa que lleva el ascensor hasta la calle para que la accesibilidad al edificio sea completa.

A pesar de que existen varias opciones para mejorar la accesibilidad en una comunidad de propietarios, cuando las escaleras o escalones no se pueden reducir o están tapando instalaciones o estructuras, es necesario recurrir a la instalación de sillas salvaescaleras o plataformas elevadoras. En otras ocasiones, se hace necesario instalar este tipo de mecanismos bien porque el edificio es demasiado antiguo y no se pueden realizar obras de este tipo sin comprometer la estructura o porque no hay suficiente espacio. En todo caso, la instalación de cualquiera de estos mecanismos permitirá que las personas con movilidad reducida puedan salvar tramos de escaleras en portales para llegar al ascensor, acceder a las zonas comunes o llegar a la vivienda.

Las sillas salvaescaleras se instalan en un lateral del tramo que hay que salvar, ancladas a la pared o a una estructura portante. Mientras no están en funcionamiento, se quedan replegadas en un lateral y no afectan al tránsito normal de la escalera, y tienen que tener un mando para su uso en la parte de arriba y en la de abajo que normalmente está protegido con llaves que sólo tienen los usuarios que lo necesitan. Las sillas salvaescaleras pueden recorrer varias plantas, afrontar inclinaciones pronunciadas y transportar usuarios de hasta 150kg sin problemas. Además, se pueden instalar en escaleras con anchos desde 55cm y son aptas tanto para interiores como para exteriores.

Las plataformas elevadoras son aptas tanto para salvar tramos cortos como para salvar escaleras entre plantas con curvas y rellanos, pero necesitan un ancho mínimo de 80cm para poder maniobrar bien. Son la solución más adecuada para vecinos en silla de ruedas y pueden utilizarse también para subir carritos de bebé o carros de la compra. Al igual que las sillas salvaescaleras, son muy estables y seguras, y muy fáciles de manejar.

Si hay que facilitar el acceso a una silla de ruedas y la escalera es estrecha, sería necesario instalar una plataforma elevadora que tendría que ocupar un espacio en el portal, fuera de las escaleras. Se trata de un pequeño ascensor con una capacidad portante de 400 kg que cuenta con una estructura donde se aloja una plataforma o cabina cuyas dimensiones son mayores de 1,00 m x 1,60 m. Tiene que tener arriba y abajo unas zonas de embarque con un radio de 1,50 m, pasamanos en el interior y los mandos deben estar a una altura entre 0,90 m y 1,20 m. Además, cada fabricante especifica de manera diferente la seguridad incorporando botones de parada, de alarma, etc.

Este tipo de mecanismos de accesibilidad consumen bastante menos que los ascensores, aunque como siguen siendo sistemas eléctricos es necesario prever un aumento de la potencia contratada para las zonas comunes, así como para todos los elementos de protección que precisen. Además, es posible que la instalación de cualquiera de estos sistemas conlleve hacer obras de albañilería en el portal para poder adaptar la solución a cada caso, por ello es aconsejable contratar a un técnico para que valore las diferentes opciones y elija la que más convenga a la comunidad de propietarios.

 

¿Cuánto cuesta instalar un salvaescaleras o una plataforma elevadora?

El precio depende de muchos factores, tanto de la longitud del tramo de escaleras que hay que salvar como del modelo, los acabados y las prestaciones. Además, si hay tramos curvos de escalera, el precio se encarecerá bastante. Por lo general, una silla salvaescaleras sencilla para un solo tramo de escalera recto cuesta a partir de 2000 euros, pero saldrá bastante más caro si hay que hacer obra en el portal o en el rellano. En cambio, una plataforma elevadora puede costar entre 6000 y 12000 euros, dependiendo de cuantos tramos haya que salvar y de si la escalera tiene tramos curvos.

Además, se pueden solicitar ayudas y subvenciones para garantizar la accesibilidad a los edificios de viviendas, así que es recomendable informarse en el ayuntamiento antes de empezar con la obra.

 

¿Qué mayoría es necesaria para poder llevar a cabo la obra?

La normativa obliga a facilitar la accesibilidad a todos los inmuebles y a sus espacios comunes o de uso público, y eso incluye edificios de carácter residencial. En la Ley 15/1995 de límites al dominio sobre inmuebles para eliminar barreras arquitectónicas se establece que la ejecución de obras o dotación de servicios comunes para la supresión de barreras arquitectónicas en un edificio de viviendas es obligatoria y no requiere acuerdo previo de la junta de vecinos siempre y cuando: a) lo solicite el propietario de una vivienda en la que viva, trabaje o preste servicios una persona discapacitada o mayor de 70 años; b) el importe de la obra no exceda de 12 mensualidades ordinarias de gastos comunes por cada vecino, descontadas subvenciones y ayudas públicas.

Si la obra no excede de doce mensualidades de gastos comunes, todos los vecinos están obligados a costear la obra. Si el coste de la obra excede de tal importe, todos los propietarios estarán obligados a costear las obras de accesibilidad si se acuerda por mayoría, teniendo en cuenta que los votos ausentes de la junta se consideran votos a favor siempre que no se comunique un desacuerdo formal dentro de los siguientes 30 días. Si no hay mayoría, el importe que exceda de doce mensualidades de gastos comunes deberán asumirlo los que hubieran solicitado la actuación.

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