REPARACIÓN DE PAVIMENTOS

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Los pavimentos no son solo un tema importante a nivel de estética, sino que también debemos prestar atención a su buen estado de conservación y a la idoneidad de su elección, porque podremos ahorrarnos disgustos, mantenimiento, inversión y algún que otro accidente casero.
En el artículo de hoy veremos cuáles son las causas más habituales del mal estado del solado, porque conocerlas nos lleva a tomar mejores decisiones sobre su mantenimiento, conservación o sustitución.

Causas del mal estado del solado

1. Hundimiento:
Normalmente cuando un pavimento ha cedido, se ha “hundido”, es debido a que la base sobre la que fue colocado ha cedido.
En suelos interiores, podemos encontrarnos con la siguiente casuística:

  • Estructura ha flectado o cedido:
    Si la estructura tiene una deformación excesiva, debemos ponernos en contacto lo más rápidamente posible con un técnico competente y cualificado. No quiere decir que el edificio se vaya a caer, ni mucho menos, en la mayoría de los casos será una deformación que la propia estructura absorberá. Sin embargo, al ser un tema delicado con una gran casuística, lo mejor es que sea supervisado por un profesional competente.
    Además, no hay que olvidar que nuestro edificio debe tener siempre la ITE en vigor. No debemos ‘tapar’ estas patologías a la vista del técnico, pues de lo que se trata es de asegurar un comportamiento correcto de esa estructura y evitarnos problemas mayores en un futuro.
  • Demasiado relleno y/o relleno inadecuado:
    La base sobre la que se ha colocado nuestro pavimento es incorrecta, ya sea por cómo se ejecutó o por los materiales utilizados, incluso debido a una dosificación incorrecta de la mezcla de la argamasa. También puede deberse al espesor inadecuado de la solución constructiva o al material seleccionado para esa base o relleno.
    Cuando el pavimento es exterior, colocado sobre el terreno, o sobre una solera (lógicamente en éste), está claro que o la base ha cedido o el firme debajo de ésta lo ha hecho.
    Para solucionarlo habrá que levantar el pavimento, confirmar el motivo y solucionarlo.

2. Abultamiento:
Cuando el pavimento se ha “abultado” suele deberse a que este o una capa de la construcción inferior a este se ha dilatado, no existiendo en la construcción juntas adecuadas para permitir esta dilatación.
Sin embargo, lo anterior es una causa muy genérica porque puede tener diferentes causas:

  • Baldosas que en su colocación deben ser asentadas o recibidas con materiales adecuados, en ocasiones elásticos, y no ha sido así.
  • Un exceso de humedad o una mala dosificación en la pasta de agarre utilizada para ‘pegar’ la baldosa.
  • Puede que algunas baldosas o colocaciones se hayan humedecido o tengan exceso de humedad (no la pasta de agarre, sino la propia baldosa).
  • O que incluso durante su proceso de fabricación, el tiempo de secado haya sido insuficiente.
  • También puede ser que la base haya tenido un exceso de humedad cuando se colocó el pavimento, y haya bufado, es decir, que se haya ‘despegado’ de éste, dejándolo suelto.
  • En los pavimentos de madera, hay que tener especial cuidado tanto con la humedad del soporte al colocarlos como con la propia humedad de la madera, así como con la humedad del ambiente cuando se colocan. Como eso también influye en la obra, solemos acopiar la madera durante un mes antes de proceder a colocarla, pues es un material vivo y como tal, tiene aclimatarse.

3. Han aparecido FISURAS y/o COQUERAS en la solería:
Fisuras, no grietas (que sería un problema más grave)y, por lo tanto, hay que ponerlo en manos de un técnico cualificado y competente cuanto antes.
Si se trata de fisuras u oquedades, es algo que suele ocurrir con algunos materiales debido a sus vetas y a su composición, como ocurre con el mármol, y a una falta de mantenimiento, claro está. También puede deberse a un mal uso de los mismos, a la mala calidad del material, e incluso podemos determinar que la causa de la aparición de estos defectos superficiales en el propio desgaste o alguna patología concreta.
En cualquier caso, se tratará de defectos superficiales y, dependiendo del material, se podrá optar por la reparación o la sustitución.
Normalmente, en granitos y mármoles pulidos y abrillantados, se podrá proceder a su reparación, con una terminación aceptable, nunca como si fueran nuevos o tratados en fábrica, pero aceptable.
Si es piedra sin pulir ni abrillantar, los repasos se notarán bastante, por lo que la estética se verá altamente comprometida, y lo mismo pasará con cerámicas donde el esmalte esté dañado, o cualquier otro material que no sea susceptible de ser pulido y abrillantado “in situ’”
Existen en el mercado resinas y pavimentos que se pueden colocar encima del actual, evitándonos el trastorno de levantarlo, y si tenemos problemas con subir el nivel, las resinas tienen solo unos milímetros de espesor, por lo que según el uso y el tránsito, es una opción a estudiar.

 

Cuestiones a tener en cuenta a la hora de elegir un material para el solado

Si por el motivo que sea te ves obligado a sustituir o renovar, el pavimento, o a colocar uno nuevo, debes tener en cuenta lo siguiente para no fallar en tu elección:

  • Economía: ¿Cuánto dinero quieres invertir?
    Dicha inversión dependerá principalmente de tres factores:
    -Mano de Obra
    -Tipo y calidad del material seleccionado
    -Ubicación, base y colocación en base a todo lo anterior.
  • Resbalicidad: Con el fin de evitar accidentes, sobre todo en el exterior, procura elegir un material con el grado de resbaladicidad dictado por normativa, y que a su vez sea de mantenimiento fácil.
    Hay pavimentos en los que nos garantizan que no nos rebalaremos si llueve, pero si vas a fregarlos puedes dejarte la fregona en el intento, precisamente por la fricción que tienen.
  • Estética: Los formatos más grandes son más complicados de colocar, y por tanto, la mano de obra te saldrá más cara.
    Además, si se trata de pavimentos cerámicos, los grandes formatos suelen venir con ciertos defectos en su fabricación, dentro de las tolerancias de la ley, pero defectos que al fin y al cabo se notarán, causando defectos de colocación como cejas en tu pavimento que nada tienen que ver con errores humanos a la hora de colocarlos.
    Un truco es dejar una junta mayor y adaptar el aparejo (colocarlo de forma que no coincida siempre con las esquinas de las baldosas) para evitarlo.
    Pero sobre todo, ten en cuenta que cuanto más longitud, y mayor formato tenga la baldosa elegida, más probabilidades tendrá de dejar cejas. Por eso mismo, elige baldosas con los cantos biselados para que dicho defecto sea disimulado hasta prácticamente ser imperceptible.
  • Material de agarre: Tan importante es la base como la baldosa y el material de agarre, exige que dicho material o cemento cola sea adecuado para tu solado,para la ubicación donde lo pretendes colocar (no es lo mismo exterior que interior), y para la base sobre la que se asienta. No todos los “pegamentos” valen para todos los pavimentos.
    Igual que no todas las arenas valen para hacer la capa de arena, en caso de que se decida recibir con mortero de cemento. Así que ya ves que hay varias cosas a controlar, la dosificación y clase de cemento utilizado en esta pasta también. Siempre tenemos que estar bien asesorados en la ejecución de las obras, y si la ley obliga a invertir en un técnico competente, el mejor consejo es que no te lo ahorres. Y la ley no te obliga nunca está de más contar con una persona que vigile tus intereses, así como una correcta ejecución.
  • Base: Lo primero es garantizar una buena base sobre la que colocar el pavimento nuevo.
    Hay que tener en cuenta el estado de la capa que va a recibir el pavimento y su grado de nivelación, ya que en ocasiones es defectuosa y se tiene que recurrir a una capa de nivelación, que si bien ocupa apenas solo unos milímetros, sí incrementa el precio de la obra.
    En ocasiones, el motivo de utilizar esta capa no es por mala ejecución de la solera, sino porque el material de nuestro pavimento es tan delicado que así lo requiere.
    El grado de humedad de la base es determinante a la hora de colocar un pavimento.
    Antes de la colocación del pavimento se comprueba si se ha acumulado humedad. En obra utilizamos unos aparatos que miden la humedad antes de colocar ciertos pavimentos, de lo contrario se despegarían, arruinarían su brillo, o en el caso de la madera, se hincharían ocasionando patología más complejas de resolver.
  • Evacuación de aguas de escorrentía: Y por supuesto, es necesario señalar que hay muchos problemas con la evacuación de las aguas en suelos de exteriores.
    Un pavimento exterior bien resuelto, no debe dejar charcos en ningún punto, debe evacuar las aguas hacia el sumidero correctamente. Este defecto ocurre con mucha frecuencia.
  • Juntas entre baldosas: Ya hemos hablado en este artículo de contar con las juntas de trabajo y de dilatación que cada situación y material necesite.
    Además, hemos apuntado que una decisión acertada es decidirnos por un ancho de junta u otro en función de la fabricación del material, para poder obtener el mejor acabado posible.
    También debemos pensar en nuestra comodidad a la hora de mantenerlo limpio. En este sentido, no necesariamente debemos optar siempre por las juntas de color blanco, podemos dejarlas en color cemento, es decir, gris mucho más limpio que el blanco. Incluso podemos optar por darle la tonalidad más semejante a la baldosa seleccionada, aunque esta última opción encarecería algo el presupuesto.
    En este material de juntas, como en todo, hay diversos tipos y calidades,cuánto más elástico mejor porque absorberá cambios y movimientos de los materiales, manteniéndose intacto.
    La ejecución de esta lechada de cemento es también importante porque la utilización de determinados materiales en la limpieza del exceso de lechada puede ensuciar las juntas, por lo que muchas de ellas presentan un aspecto algo amarillento.

Los materiales más adecuados para zonas de alto tránsito

Son materiales capaces de soportar el desgaste derivado de un uso constante y que, además, los fabricantes tienen la obligación de identificar y certificar.
Se puede elegir entre una gran variedad de materiales: porcelánicos, cerámicos, hidráulicos, terrazos, granitos, mármoles, hormigones tratados o sin tratar, resinas, etc. Además, en el mercado podremos encontrar una gran variedad de diseños para cada uno de ellos.
Como siempre digo, es importante estar muy bien asesorado, pues ni todos los cerámicos, ni todos los porcelánicos, ni todos los mármoles serán adecuados, y sin embargo, los que sí sean aptos serían excelentes soluciones.

Los materiales más habituales en exteriores

No sólo deben soportar mejor el tránsito, sino que deben impedir que nos resbalemos si hay agua. Soportarán mejor el desgaste frente a las condiciones climatológicas y respetarán la normativa urbanística y la esencia de nuestro edificio.
Se puede elegir entre continuos, resinas especiales, hormigones impresos, morteros, terrazos, cerámicos exteriores, de barro, etc. Hay tanta variedad y tantas posibilidades que lo importante es elegir el que mejor se adapte a nuestras necesidades, un material de fácil conservación y que tenga garantizado su uso en exteriores, ya que de lo contrario no resistiría las variaciones a las que está sometido en el exterior por efecto de la climatología e incidencia solar, y acabaría por fisurarse, dilatarse en exceso, e incluso podría sufrir de mucha de las patologías que hemos indicado en este artículo.

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