USO Y MANTENIMIENTO DE LAS PISCINAS COMUNITARIAS

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Muchas comunidades de vecinos cuentan con una piscina comunitaria en la que relajarse y disfrutar del tiempo libre cuando llega el verano, pero muchas veces estas piscinas pueden ser una importante fuente de conflicto entre los vecinos. De hecho, cuando llega el buen tiempo y con motivo de la apertura de la piscina suelen convocarse más juntas extraordinarias para acordar las normas de uso y adoptar medidas oportunas para solucionar problemas relacionados con la seguridad o el mantenimiento.

Establecer el reglamento interno de la piscina y realizar un correcto mantenimiento de su estructura e instalaciones es imprescindible si queremos disfrutarla con salud y ahorrarnos averías del equipo de filtración y depuración o problemas derivados de la falta de calidad del agua, la propia obra o el vaso de la piscina. Y, precisamente por eso, de lo que vamos a hablar en este artículo es de las normas de uso y disfrute de las piscinas comunitarias, y de cómo realizar un correcto mantenimiento de la piscina.

Normativa de las piscinas comunitarias

Si se tiene una piscina comunitaria hay que tener en cuenta las diferentes normativas autonómicas y acordar una normativa común relativa al aforo, horario y condiciones de uso que ha de ser aprobada en la junta de vecinos. Según la Ley de Propiedad Horizontal estas normas de uso interno han de ser aprobadas en la junta de vecinos y consensuadas por la mayoría del total de los propietarios en la primera convocatoria, pero si fuera necesario repetir la votación, solo se necesitaría la mayoría de los votos de los asistentes. Además, también es recomendable incluirlas en los estatutos de la comunidad de vecinos.

Por otra parte, este reglamento de uso interno, que debe colocarse en un lugar bien visible, también debe detallar el cumplimiento de las condiciones higiénico sanitarias e incluir anotaciones sobre el tipo de desinfectante utilizado en la piscina comunitaria privada, la lectura del contador del agua ya depurada, los valores del pH del agua en dos momentos diferentes del día y otro tipo de parámetros.

En lo que respecta a los socorristas no existe una normativa común aplicable en todo el territorio español y varía según la comunidad autónoma. Por ejemplo, en la Comunidad de Madrid la normativa de índole sanitaria que establece que en las comunidades de vecinos con más de 30 viviendas es obligatorio tener un socorrista, aseos y un botiquín en un lugar visible y señalizado, pero en Canarias es a partir de 40, en Andalucía a partir de 20 y en Valencia cuando se superan las 100 viviendas. Sin embargo, y a pesar de la normativa de cada municipio, siempre es recomendable contratar a un profesional acreditado por el organismo competente que tenga conocimientos en prestación de primeros auxilios.

Por otra parte, la normativa de seguridad de cada comunidad autónoma también es diferente y los únicos requisitos que rigen a nivel nacional es que la comunidad de propietarios debe velar por la adecuada conservación de la piscina para garantizar unas mínimas condiciones de seguridad y salubridad. Por eso, es importante revisar las instalaciones y los elementos de protección y asegurarse de que las duchas, el interior del vaso, los pavimentos, los escalones o los elementos de acceso se encuentran en perfecto estado de funcionamiento.

Aunque según la Ley de Propiedad Horizontal en la mayoría de las comunidades autónomas no es obligatorio tener un seguro de responsabilidad civil, es importante contar uno porque si ocurre algún percance y se concluye que los daños pueden imputarse a un estado de conservación deficiente de la piscina o de las instalaciones anejas a la misma, sería la comunidad de vecinos la que tendría que hacerse cargo del pago de la correspondiente indemnización. Además, por lo general una póliza específica para la piscina también incluiría una cobertura de daños ante fenómenos meteorológicos, un seguro ante actos vandálicos y cualquier reparación de filtraciones o problemas que tengan lugar en la estructura de la piscina. Así, los vecinos no tendrían que enfrentarse a un desembolso extra en caso de que ocurriera algún incidente.

Precisamente para una adecuada gestión de los problemas que puedan surgir y un correcto mantenimiento de la piscina comunitaria, siempre es aconsejable contar con un administrador de fincas que conozca la normativa de las comunidades de vecinos y las normas relativas a los elementos comunes de la propiedad horizontal.

 

Mantenimiento de las piscinas comunitarias

Es fundamental informarse sobre los aspectos a tener en cuenta y conocer la normativa de seguridad y de índole sanitaria aplicable a nuestra piscina comunitaria. Para ello, vamos a dividir las tareas de mantenimiento en tres grandes grupos: mantenimiento del agua de la piscinamantenimiento del equipo de filtrado y depuración y mantenimiento del vaso de la piscina.

Mantenimiento del agua de la piscina

En lo que respecta al agua de la piscina, hay dos factores fundamentales relacionados con la calidad del agua a los que debemos prestar especial atención:

  • El pH del agua.
    El pH del agua debe ser neutro (entre 7.2 y 7.6).
    Con un pH demasiado alcalino, por encima de 7.6, el desinfectante pierde efectividad.
    Con un pH por debajo de 7.2, demasiado ácido, el agua puede irritar los ojos, mucosas y afectar a la piel.
  • La desinfección.
    Debemos evitar tanto la proliferación de bacterias en el agua como la generación de algas porque estas proporcionan el entorno adecuado para que crezcan hongos. En la actualidad se utilizan dos métodos diferentes para tratar el agua: tratamiento mediante cloro (cloruro de sodio) y mediante cloración salina.
    Entre las principales ventajas del tratamiento mediante cloración salina cabe destacar las siguientes: la concentración de sal del agua de la piscina no es dañina para la vegetación; la concentración de sal es muy inferior a la del agua de mar; no irrita la piel ni los ojos; requiere una mayor inversión inicial y un menor mantenimiento, y el único producto químico que se debe añadir a la piscina es el reductor de pH.

Recomendaciones con respecto al agua que se debe utilizar en la piscina

Se recomienda utilizar agua corriente. Si se pretende utilizar otro tipo de agua conviene tener en cuenta los siguientes aspectos:

  • Hay que asegurarse de que se tienen los permisos necesarios para usar ese agua (pozo, agua subterránea, etc.) y también de que no estamos utilizando más cantidad de la permitida.
  • El agua que no procede de la red podría contener cal y sales minerales, así que debería ser tratada justo después de llenar la piscina. El exceso de cal obliga a realizar un mayor mantenimiento del equipo de filtrado y, además, las sales neutralizan el pH, por lo que tendremos que invertir más en el corrector de pH.
  • Además, hay que tener en cuenta que la cal del agua podría dejar manchas en la piscina.

Mantenimiento del equipo de filtrado y depuración

No solo se debe realizar un mantenimiento del equipo de depuración y filtrado sino también del cuarto donde se ubica esa maquinaria.
En muchos cuartos anexos al vaso de la piscina se producen unas manchas de humedad bastante persistentes. Este tipo de manchas suelen producirse a causa de la condensación por lo que es importante tener en cuenta esto a la hora de construir el vaso de la piscina y colocar otra capa de impermeabilización durante la construcción.

El 80% del tratamiento que se realiza al agua de una piscina consiste en el filtrado, por eso es importante que el filtro o los filtros sean adecuados para el volumen de la piscina. Además, también se debe sustituir  la arena del filtro con regularidad y hay que vigilar que en ningún caso se produzcan pérdidas de arena. Tampoco hay que olvidar que el filtro necesitará un lavado que vendrá indicado por su manómetro y que también vendrá determinado en su plan de mantenimiento.

Otro aspecto a tener en cuenta son las horas de trabajo del equipo de depuración y filtrado. La mayor parte de ese trabajo se realiza durante las horas del día en que hace más calor y en las horas de mayor ocupación de la piscina. Por eso, es muy importante elegir bien tanto la bomba de aspiración como la de impulsión (suele ser la misma para ambas funciones) y asegurarse de que es adecuada para las dimensiones de la piscina.

En cuanto al equipo de depuración, una depuradora tiene varias funciones: filtrado, lavado, enjuague, desagüe, recirculación y cerrado. Para realizarlas de forma correcta es necesario conocer a la perfección el funcionamiento de cada uno de los componentes del equipo, por lo que es aconsejable que sea una empresa especializada la que se encargue de los diferentes tratamientos y el mantenimiento de esos equipos.

En las piscinas con skimmers, hay que tener la precaución de mantener siempre el nivel correcto del agua en la piscina porque si dicho nivel queda por debajo del skimmer el motor puede trabajar en vacío y quemarse.

Nunca se debe accionar la válvula selectora del filtro con el motor en marcha. Tampoco cuando vayamos a limpiar el prefiltro, aunque en este caso también será necesario cerrar el resto de las válvulas.

Mantenimiento del vaso de la piscina

Para cumplir con la normativa y para favorecer el medio ambiente, lo normal es dejar el vaso de la piscina lleno durante el invierno.
Esta práctica evita que el vaso de la piscina trabaje de forma diferente mientras está vacío y protege el vaso de los cambios de temperatura bruscos evitando que se produzcan grietas.
Además, si la dejamos con agua en invierno también protegemos sus materiales de posibles caídas de objetos, de suciedad de difícil limpieza, etc.
Si además queremos ahorrarnos dinero en productos químicos y tratamientos de agua, lo suyo es disponer de una lona o cobertura enrollable mecanizada para proteger el agua y mantenerla más limpia.
Algunas coberturas incorporan superficies de carbono que resultan más fáciles de manipular en verano y que mediante energía solar consiguen que el agua de la piscina esté más caliente y tenga una temperatura más agradable.

Aunque no se utilice la piscina en invierno, es necesario tratar el agua, es decir, tenemos que depurar, filtrar, desinfectar el agua y corregir el pH.

El nivel del agua de la piscina en invierno debe ser el correcto. Si se esperan nevadas o temperaturas muy bajas que puedan provocar la congelación del agua, es necesario vaciar una cuarta parte de la piscina, porque cuando el agua se hiela aumenta de volumen. En estos casos de climatología extrema, se debe evitar que cualquier parte del equipo de depuración y filtrado se congele, por lo que es mejor desconectarlo y mantenerlo en lugar seco y limpio.
Es aconsejable limpiar bien los fondos antes de cubrir la piscina con una lona o cobertura, para que más tarde no se descompongan posibles depósitos ya existentes en la piscina .

En lo que respecta al mantenimiento, la mejor forma de ahorrarnos gastos y disgustos es contratar a una empresa especializada que se ocupe anualmente del mantenimiento de nuestra piscina.

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