COLOCACIÓN DE PAVIMENTOS

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Los pavimentos no son solo un tema importante a nivel de estética, sino que también debemos prestar atención a su buen estado de conservación y a la idoneidad de su elección, porque podremos ahorrarnos disgustos, mantenimiento, inversión y algún que otro accidente casero.
En el artículo de hoy veremos cuáles son las causas más habituales del mal estado del solado, porque conocerlas nos lleva a tomar mejores decisiones sobre su mantenimiento, conservación o sustitución.

Causas del mal estado del solado

1. Hundimiento:
Normalmente cuando un pavimento ha cedido, se ha “hundido”, es debido a que la base sobre la que fue colocado ha cedido.

2. Abultamiento:
Cuando el pavimento se ha “abultado” suele deberse a que este o una capa de la construcción inferior a este se ha dilatado, no existiendo en la construcción juntas adecuadas para permitir esta dilatación.

3. Han aparecido FISURAS y/o COQUERAS en la solería:
Fisuras, no grietas (que sería un problema más grave)y, por lo tanto, hay que ponerlo en manos de un técnico cualificado y competente cuanto antes.
En cualquier caso, se tratará de defectos superficiales y, dependiendo del material, se podrá optar por la reparación o la sustitución.
Normalmente, en granitos y mármoles pulidos y abrillantados, se podrá proceder a su reparación, con una terminación aceptable, nunca como si fueran nuevos o tratados en fábrica, pero aceptable.
Si es piedra sin pulir ni abrillantar, los repasos se notarán bastante, por lo que la estética se verá altamente comprometida, y lo mismo pasará con cerámicas donde el esmalte esté dañado, o cualquier otro material que no sea susceptible de ser pulido y abrillantado “in situ’”
Existen en el mercado resinas y pavimentos que se pueden colocar encima del actual, evitándonos el trastorno de levantarlo, y si tenemos problemas con subir el nivel, las resinas tienen solo unos milímetros de espesor, por lo que según el uso y el tránsito, es una opción a estudiar.

4. Si NO HAY PAVIMENTO y queremos colocarlo:
Cuando no tenemos pavimento, se pueden dar dos opciones:
Que tengamos ejecutada una base de hormigón armado o sin armar, que en función de esta característica, de su nivelación, y de su espesor, será apto para colocar encima de éste, o bien, habrá que reforzarlo o levantarlo y ejecutar una solera que sirva como base para nuestro solado.
Ahorrarnos dinero colocando el pavimento sobre una capa de 6 cm de mortero, sin drenaje, es garantía de tener patologías el día de mañana en dicho pavimento, y a la postre, saldrá más caro que hacerlo bien desde el principio.

En el caso de que tengamos terreno natural, habrá que hacer una explanación, cerciorarnos que el terreno está lo suficientemente compactado para que no vaya a ceder, ejecutar una solera con drenaje y barrera de vapor para evitar las manchas de humedad por capilaridad, y cuando esté convenientemente colocada, ejecutar nuestro pavimento.
La solera de hormigón puede quedarse como acabado final. De hecho, actualmente en el mercado existen muchos tratamientos, como puede ser el hormigón pulido (cuidado en exteriores), con aplicación de resinas de colores, o incluso el hormigón impreso, donde mediante moldes, pigmentos y barnices de colores le dotamos del formato y color deseado. La verdad es que se consiguen imitaciones de otros suelos muy fáciles de mantener y con un aspecto estético muy considerable.

Puede que haya otros motivos por los que tengas que proceder a levantar el solado, como puede ser que esté sobre una impermeabilización, y haya filtraciones de agua al nivel inferior. En este caso y depende del sistema de impermeabilización, lo primero será localizar el problema en dicha capa impermeabilizante. Para ello, habrá que levantar el pavimento de la zona donde a priori se cree está el fallo. En telas bituminosas, normalmente la gotera se encuentra a 1 m de diámetro de la mancha de humedad, pero en otros sistemas impermeabilizantes puede ser más difícil de localizar.

 

Cuestiones a tener en cuenta a la hora de elegir un material para el solado

Si por el motivo que sea te ves obligado a sustituir o renovar, el pavimento, o a colocar uno nuevo, debes tener en cuenta lo siguiente para no fallar en tu elección:

  • Economía: ¿Cuánto dinero quieres invertir?
    Dicha inversión dependerá principalmente de tres factores:
    -Mano de Obra
    -Tipo y calidad del material seleccionado
    -Ubicación, base y colocación en base a todo lo anterior.
  • Resbalicidad: Con el fin de evitar accidentes, sobre todo en el exterior, procura elegir un material con el grado de resbaladicidad dictado por normativa, y que a su vez sea de mantenimiento fácil.
    Hay pavimentos en los que nos garantizan que no nos rebalaremos si llueve, pero si vas a fregarlos puedes dejarte la fregona en el intento, precisamente por la fricción que tienen.
  • Estética: Los formatos más grandes son más complicados de colocar, y por tanto, la mano de obra te saldrá más cara.
    Además, si se trata de pavimentos cerámicos, los grandes formatos suelen venir con ciertos defectos en su fabricación, dentro de las tolerancias de la ley, pero defectos que al fin y al cabo se notarán, causando defectos de colocación como cejas en tu pavimento que nada tienen que ver con errores humanos a la hora de colocarlos.
    Un truco es dejar una junta mayor y adaptar el aparejo (colocarlo de forma que no coincida siempre con las esquinas de las baldosas) para evitarlo.
    Pero sobre todo, ten en cuenta que cuanto más longitud, y mayor formato tenga la baldosa elegida, más probabilidades tendrá de dejar cejas. Por eso mismo, elige baldosas con los cantos biselados para que dicho defecto sea disimulado hasta prácticamente ser imperceptible.
  • Material de agarre: Tan importante es la base como la baldosa y el material de agarre, exige que dicho material o cemento cola sea adecuado para tu solado,para la ubicación donde lo pretendes colocar (no es lo mismo exterior que interior), y para la base sobre la que se asienta. No todos los “pegamentos” valen para todos los pavimentos.
    Igual que no todas las arenas valen para hacer la capa de arena, en caso de que se decida recibir con mortero de cemento. Así que ya ves que hay varias cosas a controlar, la dosificación y clase de cemento utilizado en esta pasta también. Siempre tenemos que estar bien asesorados en la ejecución de las obras, y si la ley obliga a invertir en un técnico competente, el mejor consejo es que no te lo ahorres. Y la ley no te obliga nunca está de más contar con una persona que vigile tus intereses, así como una correcta ejecución.
  • Base: Lo primero es garantizar una buena base sobre la que colocar el pavimento nuevo.
    Hay que tener en cuenta el estado de la capa que va a recibir el pavimento y su grado de nivelación, ya que en ocasiones es defectuosa y se tiene que recurrir a una capa de nivelación, que si bien ocupa apenas solo unos milímetros, sí incrementa el precio de la obra.
    En ocasiones, el motivo de utilizar esta capa no es por mala ejecución de la solera, sino porque el material de nuestro pavimento es tan delicado que así lo requiere.
    El grado de humedad de la base es determinante a la hora de colocar un pavimento.
    Antes de la colocación del pavimento se comprueba si se ha acumulado humedad. En obra utilizamos unos aparatos que miden la humedad antes de colocar ciertos pavimentos, de lo contrario se despegarían, arruinarían su brillo, o en el caso de la madera, se hincharían ocasionando patología más complejas de resolver.
  • Evacuación de aguas de escorrentía: Y por supuesto, es necesario señalar que hay muchos problemas con la evacuación de las aguas en suelos de exteriores.
    Un pavimento exterior bien resuelto, no debe dejar charcos en ningún puto, debe evacuar las aguas hacia el sumidero correctamente. Este defecto ocurre con mucha frecuuencia.
  • Juntas entre baldosas: Ya hemos hablado en este artículo de contar con las juntas de trabajo y de dilatación que cada situación y material necesite.
    Además, hemos apuntado que una decisión acertada es decidirnos por un ancho de junta u otro en función de la fabricación del material, para poder obtener el mejor acabado posible.
    También debemos pensar en nuestra comodidad a la hora de mantenerlo limpio. En este sentido, no necesariamente debemos optar siempre por las juntas de color blanco, podemos dejarlas en color cemento, es decir, gris mucho más limpio que el blanco. Incluso podemos optar por darle la tonalidad más semejante a la baldosa seleccionada, aunque esta última opción encarecería algo el presupuesto.
    En este material de juntas, como en todo, hay diversos tipos y calidades,cuánto más elástico mejor porque absorberá cambios y movimientos de los materiales, manteniéndose intacto.
    La ejecución de esta lechada de cemento es también importante porque la utilización de determinados materiales en la limpieza del exceso de lechada puede ensuciar las juntas, por lo que muchas de ellas presentan un aspecto algo amarillento.

Los materiales más adecuados para zonas de alto tránsito

Son materiales capaces de soportar el desgaste derivado de un uso constante y que, además, los fabricantes tienen la obligación de identificar y certificar.
Se puede elegir entre una gran variedad de materiales: porcelánicos, cerámicos, hidráulicos, terrazos, granitos, mármoles, hormigones tratados o sin tratar, resinas, etc. Además, en el mercado podremos encontrar una gran variedad de diseños para cada uno de ellos.
Como siempre digo, es importante estar muy bien asesorado, pues ni todos los cerámicos, ni todos los porcelánicos, ni todos los mármoles serán adecuados, y sin embargo, los que sí sean aptos serían excelentes soluciones.

Los materiales más habituales en exteriores

No sólo deben soportar mejor el tránsito, sino que deben impedir que nos resbalemos si hay agua. Soportarán mejor el desgaste frente a las condiciones climatológicas y respetarán la normativa urbanística y la esencia de nuestro edificio.
Se puede elegir entre continuos, resinas especiales, hormigones impresos, morteros, terrazos, cerámicos exteriores, de barro, etc. Hay tanta variedad y tantas posibilidades que lo importante es elegir el que mejor se adapte a nuestras necesidades, un material de fácil conservación y que tenga garantizado su uso en exteriores, ya que de lo contrario no resistiría las variaciones a las que está sometido en el exterior por efecto de la climatología e incidencia solar, y acabaría por fisurarse, dilatarse en exceso, e incluso podría sufrir de mucha de las patologías que hemos indicado en este artículo.

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